miércoles, 12 de enero de 2011

¿SABÍAS QUE NAPOLEÓN..?

Tal dia como hoy hace 230 años se invento la conserva. A lo largo de la historia los hombres se han enfrentado con la necesidad de conservar los alimentos. Generalmente, éstos se descomponen con rapidez, se ponen 
agrios y toman un sabor desagradable. Para preservarlos por largos períodos de tiempo y evitar que los pueblos pasaran hambre durante los largos meses de invierno, se introdujo la costumbre de secarlos, salarlos y ahumarlos. Nicolás Appert, inventor de las conservas alimenticias, era natural de Chalons-sur-Mer, donde nació en 1749.


Pero una dieta que consiste sólo en alimentos conservados es poco recomendable. El militar francés Napoleón Bonaparte se dio cuenta de lo importante que era alimentar en forma adecuada a los hombres de su ejército. Entonces, ofreció un premio de 12.000 francos para aquel que inventara alguna forma de mantener los alimentos frescos durante un período de tiempo prolongado.
El inventor francés Nicolas François Appert se puso a trabajar para resolver el problema.
Nicolás Appert, era natural de Chalons-sur-Mer, donde nació en 1749.

Su padre, hostelero de profesión, quiso que su hijo se dedicase también a este oficio, llegando por ello Nicolás a ser un excelente cocinero, en calidad de lo cual llegó al servicio de la princesa de Forbach, una dama sumamente golosa y exigente en materia culinaria, que residía en París.

En 1780, Nicolás Appert abrió una tienda en la calle de Los Lombardos, en la capital de Francia, y allí le vino la idea de que los alimentos podían conservarse intactos, sin perder sus cualidades nutritivas, cerrándolos herméticamente en recipientes e hirviendo éstos a 100 °C, en agua. 

Fundó su primera fábrica de conservas en 1804, en Massy. A fin de tener siempre materias primas para sus conservas, adquirió varias hectáreas de terreno que dedicó al cultivo de guisantes y judías, que después conservaba para su posterior venta y consumo.

Fue intendente en la época napoleónica, e incluso obtuvo un premio de 12.000 francos por su obra, titulada El arte de conservar durante algunos años todas las sustancias vegetales y animales.
Pese a todo su talento, la patente de su invento se la quedó un norteamericano, por lo que Nicolás Appert, arruinado y olvidado de todos, falleció en la miseria a la edad de 92 años, en Massy. Allí hay una calle que lleva su nombre, como reconocimiento póstumo al gran servicio prestado al ramo de la alimentación.


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